LA MUJER EN EL UMBRAL

Tres relatos excitantes en los que se mezclan el erotismo, la pasión, el misterio, y la sátira.
•Pedro acude a una cita con una misteriosa y excitante mujer. Pronto, en el extraño caserón donde ella habita, se verá envuelto en un laberinto de pasión, sexo y sordidez:
“-¿Querrás hacerme el amor esta noche? –preguntó Claudia tras el largo beso.
-Ya veremos… -contestó Pedro con una sonrisa.
-Tal vez te parezca muy descarada…
-No, me gusta. –la atrajo hacia él y la besó de nuevo. Sintió su lengua afilada saboreando su boca.
Llevó las manos bajo su falda y acarició el nylon negro de los muslos hasta llegar a la costura de encaje y encontrar la tibia seda de la carne desnuda.
Lencería, encajes, zapatos de tacón de aguja, tanga, medias a medio muslo… A Pedro la excitación le iba ganando por momentos. Era lo que siempre había deseado, una mujer femenina, adornada para que la desnudasen y la saborearan hasta la última gota de sudor, hasta la última lágrima.
Se fundieron en un abrazo tan estrecho que no había hueco posible entre sus cuerpos…”

•Martín, un hombre pragmático y acomplejado, encontrará sin buscarlo, la solución a su “enorme” problema:
“…Mónica pasó las manos por el pecho de Martín y bajó buscando el alien oculto ahora por la postura del hombre: la espalda en el suelo, las rodillas arriba.

Fascinada, lo encontró. Abrió frenética la bragueta rompiendo la cremallera y lo aferró. Sobresalía por encima de la cinturilla del bóxer, era grande, gordo y duro…”
•Dos amantes, una cita, una pasión insatisfecha:
“…De hecho, comenzaron a bailar una canción imaginada al unísono. Oleadas de ansia les subían desde las piernas hasta el vello de la nuca y se fueron fundiendo el uno en el otro, de pie, entre caricias y besos terribles.
Mientras, sus sexos pugnaban por encontrarse y sus pies trazaban huellas de fuego en la moqueta…”